¿Un adicto es mi responsabilidad?

Cuando tenemos en nuestra vida a personas muy cercanas que padecen de alguna adicción, a menudo nos sentimos atraídos hacia la idea de cuidarles, protegerles, “regañarles”, sermonearles o querer “curarles” a toda costa. Es perfectamente normal querer echarles una mano para que salgan de una situación que no sólo es dañina para ellos mismos sino para todas las personas de su entorno inmediato, y es bueno que te nazca hacer lo que está en tu poder, pero… ¿hasta qué punto deja de ser una ayuda que puedes ofrecer sin perjudicarte para convertirse en una responsabilidad absoluta con la que cargar sobre la espalda?

La familia, la pareja y los amigos fungen un papel muy importante para la recuperación de quien padece una adicción, puede ser un apoyo fundamental y en donde se conjuntan los ánimos y el impulso que el afectado necesita para salir adelante, pero hay una cosa muy importante que aclarar: una adicción es una enfermedad y quien la padece debe hacerse responsable de ella para consigo mismo tanto como lo es un diabético. Aún así, cabe también señalar que, aunque la adicción sea responsabilidad de la persona dependiente de ella, al final, uno de los síntomas de una adicción es la dificultad del afectado para responsabilizarse de sí mismo, de lo que siente, piensa y hace. Entonces… ¿cómo podemos ayudar sin perjudicarnos a nosotros mismos? Pongámoslo de una manera sencilla; éstas son algunos puntos con los que puede apoyar a una persona que padece de alguna adicción:

1.- Infórmate. Es importante que hagas una amplia investigación sobre la adicción para que la comprendas mejor y con mayor profundidad; sólo así podrás ayudar de verdad.

2.- Evita cosas que la desencadenen. Por ejemplo, si la persona a la que quieres ayudar padece de alcoholismo, evita beber frente a ella o invitarla a pasar el rato en donde el alcohol es casi ley de consumo.

3.- Observa y escucha. Es importante que la persona sienta que no está sola y que hay gente que verdaderamente se preocupa por ella. Por lo general, personas con alguna adicción suelen necesitar más atención. Trata de escuchar sin juzgar y sólo dar soluciones lo más objetivas posibles. Eso sí: no permitas que abusen de tu confianza o que acaparen más del tiempo que estás dispuesto a ofrecer sin que te afecte. También tu vida es importante. Y para esto…

4.- Establece límites. No sólo para ayudarlo a tratar su adicción o a prevenir recaídas, sino también en el sentido de saber poner distancia cuando sea necesario para protegerte de cualquier comportamiento perjudicial para ti que ponga en peligro tu bienestar físico, emocional y mental.

5.- No seas permisivo. Por ejemplo, si ya estableciste límites con la persona, como no prestarles dinero para ello, no mentir para sacarlos de apuros, sacarlos de la cárcel o los separos o mantenerse sereno si vuelven a caer en la adicción, no des tu brazo a torcer. Mantente firme con los acuerdos que establecieron.

6.- Mantén la calma. No es fácil tratar de cerca con un adicto y decidir apoyarle, por la misma naturaleza del padecimiento. Es normal sentirse enojado y frustrado hacia ellos cuando recaen o permanecen en las mismas, pero evita alzar la voz, amenazarlos o juzgarlos duramente. Trata de expresar tus sentimientos y opiniones de la manera más serena posible, sin dejar de ser directo y concéntrate siempre en el futuro, no en lo que ya pasó.  

7.- Celebra y respeta sus triunfos. Para un adicto, es muy difícil superar la situación, por ello es fundamental mostrar respeto y admiración por los tratamientos a los que tu ser querido decida someterse. Hazlos sentir bien de sus logros.

8.- Hagan cosas nuevas juntos. Intenta involucrar a la persona en nuevas cosas que puedan reemplazar poco a poco aquellas en las que estaba implicada la adicción. El ejercicio, hacer meditación, viajar, realizar alguna actividad física o reuniones tranquilas de juego pueden ser una buena opción. Por último, si de verdad estás comprometido a ayudarle, recuerda también que un adicto siempre intentará culpar a otros de su situación. Pinta tu raya desde el principio con esas situaciones y mejor intenta siempre mantenerte en el justo medio entre la ayuda que puedes ofrecer y seguir manteniendo el equilibrio con tus propias necesidades y bienestar físico y emocional.  

Estamos contigo, siempre.

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