El home office en tiempos de cuarentena, ¿cómo lidiar con él?

Si últimamente te has quejado con tus amigos de que sientes que tienes más trabajo ahora que estás haciendo home office que cuando ibas a la oficina, seguramente varios te habrán respondido algo como “¡al menos sigues teniendo empleo!” o “mejor agradece, que hay mucha gente que se quedó sin trabajo”.  Quizá tu moral y su confrontación te habrán hecho responder “bueno, eso sí…”, pero en tus adentros, la insatisfacción, frustración y ansiedad no se disiparon. Y aquí el asunto es éste: ellos tienen un buen punto, pero una cosa no quita a la otra y tu malestar emocional es perfectamente válido.

Primero, hay que tener en claro: ¿qué es lo que más te afecta? Quizá verdaderamente te está llegando más trabajo, o quizá sea el mismo de siempre, pero las condiciones en las que te encuentras no son propicias para que mantengas tu productividad como sientes que deberías. Aquí te hablamos un poco de algunos puntos importantes.

Arma tu lugar de trabajo

El hogar es, muchas veces, un santuario para los que salen a trabajar todo el día y regresan a casa ya tarde, para descansar y ver a los suyos. Nuestra mente se acostumbra a designar un lugar para cada cosa y clasificarla por “redes semánticas”; quizá tu cerebro clasifique tu casa como un lugar de descanso y por eso resulte más difícil que asumas que ahora ese sitio de relajación y amor es también un lugar para trabajar, ser responsable y dar resultados. Por esto, te recomendamos que busques un lugar especial que destines al trabajo; puede ser un estudio, una parte del comedor o una esquina de la casa adaptada con tu escritorio. Si es posible, delimita tu espacio de trabajo de tal forma que estés un poco más alejado del resto de los habitantes.

Habla con las personas que viven contigo

No importa si es tu familia, tus roomies o tu pareja; es normal que asuman que estás “disponible” cuando te ven en ese sitio inmediato y familiar para ambos, pues también ellos perciben la casa como un lugar de descanso y no de trabajo -¡empatía ante todo! Debes intentar hablar con ellos y explicarles que la cantidad de trabajo y las horas que solías dedicar a la oficina siguen siendo las mismas, aunque estés en casa.

Establece horarios

Como estar en casa nos hace sentir a gusto, es común que nos distraigamos con más facilidad de lo que estamos haciendo y que hagamos pausas innecesarias o excesivas a nuestro trabajo porque nos surgen ganas de hacer una cosa distinta (en casa, tenemos muchos distractores a la mano que incentivan esto aún más). Es importante que te mentalices a que tu hora de trabajo sigue siendo exactamente la misma y que debes respetarla como si estuvieras en la oficina. Puede que acabes antes, pero así no postergarás nada.

Estos son algunos puntos que te servirán mucho para no hacer del home office algo innecesariamente complicado. ¿Tú tienes algún otro tip que hayas descubierto recientemente?

Estamos contigo, siempre.

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